lunes, 2 de febrero de 2009

TRAS UNA MENTIRA... ALGO QUE OCULTAR


La mentira, mentir, el mentiroso... que osado aquel que decide mentir y hacer de su vida una absurda burla de sí mismo. Para mentir, como para casi todo en esta vida, hay que tener arte y mucho más allá de eso, hay que saberse buen actor o actriz. Mantener una mentira requiere esfuerzo, tiempo y una buena dosis de cinismo que no todo el mundo puede permitirse.

Y mentir... y volver a hacerlo, hasta que la propia mentira se convierte en una bola gigante que termina devorándonos sin piedad.

Pero entre tú y yo... quién ha mentido más? tú que no fuiste capaz de tener la inteligencia que se requiere en estos casos para engañarme o yo... que te hice creer que confiaba hasta en la última de las palabras que salían por tu boca, cuando no era cierto?.

Tras una mentira... siempre hay algo que ocultar... y yo no oculto nada porque nada tengo que esconder.

martes, 27 de enero de 2009

ARGENTINA: AVENTURA EN "LA SALADA"


Media tarde en Buenos Aires. Me dispongo para mi nueva aventura, visitar unos de los más grandes y atrayentes mercados de Buenos Aires: LA SALADA.

La feria La Salada, catalogada por la Unión Europea como "emblema" del comercio ilegal, surgió hace 16 años cuando un pequeño grupo de ciudadanos bolivianos se instaló a vender ropa importada y comida a la intemperie. Desde entonces la feria no paró de crecer: ocupa unas 20 hectáreas y hay unos 15.000 puestos de venta ilegal de ropa, calzados, discos, películas, equipos de música, entre muchos otros rubros. La mayoría de los puestos se distribuyen entre tres grandes galpones y otros están afuera, debajo de puestos armados con maderas y chapas, a lo largo de 15 cuadras a la orilla del riachuelo. El comercio es nocturno, iniciándose las ventas desde las 8 de la tarde hasta altas horas de la madrugada.


Lugar no turístico y absolutamente no recomendado en las visitas guiadas a la ciudad porteña... pero mi viaje no es únicamente turístico, más bien un mes de convivencia y aprendizaje de la cultura argentina.

Me preparo concienzudamente para este momento. Mi acompañante me da concisas instrucciones para el viaje: llevar el bolso bien vigilado debajo de mi campera (cazadora), portar el dinero justo, dejar en casa la cámara fotográfica (esto es lo que más lamento), quitarme pendientes, pulseras o relojes y... no despegarme de su culo.

Para llegar a LA SALADA tenemos que coger tres transportes distintos: el colectivo (autobús), el tren y finalmente la Combi. Este último medio de transporte merece especial mención: la combi es una furgoneta hueca por dentro, atravesada de lado a lado del techo por unas barras para que los pasajeros puedan "agarrarse a algo" en caso de curvas sinuosas.

Un tipo baja de la combi, abre sus puertas de par en par y me pide 3 pesos por el viaje. El "tipo" es el conductor del "vehículo" y a mí en ese momento me gustaría tener la capacidad de ser un "transformer" y convertirme en agente de la autoridad y hacerle un control de alcoholemia... Meto la mano por debajo de mi campera y a la altura de mi "sobaquillo " (para los que sean más finolis le llamaremos axila) logro alcanzar el pequeño bolso que llevo incrustado (por prescripción de mi acompañante) en mi cuerpito. Aja!!! Por fin encuentro 3 pesos que tenia metido en un bolsillo del bolsillo, que a su vez está cerrado por una cremallera... dios mío!!! Pienso que esta noche se me va a hacer muy larga. Pago al señor "conductor de primera" y rezo porque no haga uso de lo que sigue en la canción... "acelera, acelera", sino más bien eso de "precaución amigo conductor" que si no me equivoco es del señor Molina (y si no lo es... me da igual... solo quiero que el "tipo de la combi" vaya despacito.... por fisssss).


Una vez dentro de la combi comienzo a contabilizar el número de personas que vamos en ella... cuento visualmente y con el dedito apuntando (que para qué carajo mis padres me dijeron una y otra vez en mi niñez... niña!! no se señala con el dedo que es de muy mala educación ... por un momento me acuerdo de mis padres ... volveré a verles o esta noche será la última de mis días?). Paro de contar cuando alcanzo el número 15 ... creo que no me interesa saber en realidad cuantos vamos en este trasto ... mejor me concentro en otra cosa ... pero mi cabeza no para de pensar "dios mío somos más de 15 metidos en esto, estamos de pie, no llevamos cinturones de seguridad ... porque mierda he crecido con esta mentalidad europa!!!, si ellos no tienen miedo ... yo tampoco debería tenerlo... mal de muchos, consuelo de todos ... o mejor dicho ... aquí si pasa algo nos vamos todos a la mierda así que o jugamos todos o la "piiiiiiiiiiii" al rio.

Por fin llegamos a nuestro destino... LA SALADA... bajo de la combi y solo me falta imitar al Papa en los viajes oficiales... desearía tirarme al suelo y empezar a darle besos... hasta de tornillo... pero en cuanto pongo mis pies en tierra firme... lo que ven mis ojos no pueden dar crédito. MILES Y MILES DE PERSONAS, en todas direcciones, multitud de gente cargados con bolsas inmensas, carros y mulas, caballos... y todo tipo de fauna entre la que me incluyo yo, por supuesto. Y un olor que nunca podré olvidar, el olor a comercio de ropa mezclado con el aroma de las especias, pochoclos, pizzas humeantes ... humanidad en estado puro, pero he de decir que me encanta!!!.

Mi acompañante me da las últimas novedades. Escucho atentamente sus palabras como si en ello me fuera la vida... espero que esto no sea literal. Ahora hay que llegar al centro de la feria, ya que nosotros estamos de un lado del riachuelo y la ansiada feria está del otro, para lo cual hay tres caminos posibles: (quisiera aclarar que los siguientes tres puntos no son de mi cosecha, he optado por buscar una fuente informativa, a la que añado algún comentario propio)

1. Puente peatonal: verdaderamente deporte de alto riesgo, porque cuando uno está concentrado en esquivar los agujeros de abajo, de repente se da cuenta que se le termino la baranda (aunque el puente sigue), y que esta a punto de hacer puenting sin cuerda.

2. Puente De las vías (si, si, habéis leído bien ... la vías del tren): Solo para muy arriesgados, ya sea saltando de durmiente a durmiente o haciendo malabarismo por los rieles, esto requiere agilidad, concentración y equilibrio, para no morir estrolado y/o envenenado en el riachuelo.

3. Reviviendo Marcos 6:48 (evangelio): El riachuelo está tan contaminado que prácticamente es sólido. El que tuvo alguna vez las ganas de caminar sobre el agua, emulando a Jesús, este sin duda es su momento, puede intentar cruzar por debajo del puente caminando, se recomienda usar suelas de plomo para que no se le desintegren los pies.

Esto me recuerda a uno de esos concursos de la tele donde te dan a elegir entre tres puertas con distinta numeración. Definitivamente escojo El puente. Mi acompañante está de acuerdo con mi elección y por un momento pienso "menos mal coño!!! al menos esta vez hemos seleccionado el camino correcto".

Andamos unos cuantos metros hasta situarnos a la entrada del puente y mi guía y fiel compañera, me repite una y otra vez estas palabras: "NO MIRES A LOS LADOS... NO MIRES NUNCA A LOS LADOS DEL PUENTE". Vale, en este punto quiero hacer una reflexión: si a mi me dicen con tanta insistencia "no mires a los lados"... en realidad mi cerebro transmite la siguiente información... "mira a los lados porque te vas a cagar de miedo... así que aleeee aventúrate a hacer lo contrario de lo que te están diciendo ... porque eso sí, te va a dar un subidón de adrenalina que olvídate tú de la montaña rusa con triple bucle boca abajo". Miro y remiro, vuelvo a mirar.. ¿Dónde está la barandilla?.


"Sigue andando no te pares, no pierdas a tu acompañante, quien carajo me dijo que viniera aquí?" es la única información que mis neuronas son capaces de transmitir. Esquivo, salto, bordeo, rehuso, evito, me agacho... todo esto en un espacio de menos de metro y medio y con el peligro de caer al agua. Conmigo cruzan el puente mi guía y la amiga de mi guía, que deciden dejarme en medio de las dos, tipo sándwich mixto, para evitar perderme entre la multitud.
Por fin llegamos al otro lado del rio, junto con tres carromatos y sus mulas, y un grupo de personas que llevan sus mercancías para venderlas en la feria.


Ahora si... A DISFRUTARRRRR. Ya que estoy aquí y me he enfrascado en esta aventura, quiero disfrutarla. El paisaje que tengo delante es increíble. Jamás en mi vida había sido testigo de semejante espectáculo y sin duda, no creo que vuelva a este sitio, así que ahora toca empaparse de todo lo que me rodea. Miles de puestos con mercancía principalmente textil, que ponen de manifiesto que ya ha comenzado el verano en Argentina. Los puestos ambulantes de comida están a pleno rendimiento y la gente se agolpa de galpón en galpón haciendo siempre la misma pregunta "¿y esto cuanto?". Los precios de los artículos son bajos, muy bajos y los compradores que a su vez son comerciantes comienzan a llenar sus bolsones para luego realizar la reventa, días después, en sus pueblos y ciudades. Los puestos se sitúan en hileras numeradas y entre ellos, un minúsculo pasillo, con la distancia justa para que pueda pasar una persona y un carro. Entre gritos de "permiso" y "cuidado" realizamos algunas compras, eso sí, yo hablo poco porque según me dicen al ser española mi acento me delata y los precios para mi pueden ser más altos. Parezco idiota entre tanta gente, casi no hablo pero observo atenta. Mi cabeza, el disco duro de mi memoria, comienza a grabar imágenes, escenas, momentos y olores...


Mi paseo por la salada trascurre entre las prisas, el griterío y los empujones. Para reponer fuerzas, comemos un alfajor (purita bomba energética) según andamos, no podemos pararnos a cenar porque, al parecer, la comida en estos sitios no es muy recomendable. En un momento me encuentro formando parte de una avalancha humana, entre dos coches que no tienen intención de parar y un carro de comida rápida delante de mis narices, hasta ellas llegan el calor de los carbones encendidos. Rauda y veloz una de mis acompañantes me rescata agarrándome de la pechera de mi campera y tira de mí con una fuerza desmedida. No me explico de dónde ha sacado esta mujer las fuerzas, apenas mide metro y medio como yo, pero mi pregunta obtiene una rápida respuesta… alfajor =bomba energética. Creo que me voy a llevar para los madriles unos cuantos kilos de alfajores… leche!!! Yo con esto escalo montañas!!!.


Compro diferentes mates tallados a mano, ropa hindú y sandalias que seguro haré buen uso de ellas para el próximo verano de Madrid.


Después de más de 6 horas pateando la salada, llega el momento de la vuelta, eso sí, esta vez tenemos la enorme suerte de disponer de un alma caritativa que nos acercará en coche hasta nuestro lugar de destino. Además, ya no me quedan fuerzas para dar un paso más (he debido metabolizar hasta el último trocito de alfajor) y mucho menos para enfrentarme de nuevo a la aventura de la combi.


Salir de la salada se convierte en una procesión de coches y sus consecuentes atascos… pero rozando las 2:30 de la madrugada llego a casa, con unos cuantos kilos de ropa en mi mochila y uno pocos pesos menos en la cartera.


Me reclino en la cama y mis palabras antes de cerrar los ojos son “que feria más salada”.

sábado, 27 de diciembre de 2008

CUANDO EL PRINCIPE AZUL ... EMPIEZA A DESTEÑIR

Y un día te das cuenta que el príncipe azul destiñe, que su azul ya no es tan azul y que su sombrerito con pluma dejó de ser hermoso para convertirse en vulgar ... y un poco sospechoso. Que le diste un beso con la certeza de que se convertiría en príncipe y en realidad sigue siendo una rana... porque aunque la mona se vista de seda ... mona se queda. Y dejamos de comer perdices porque el colesterol nos subió a 300. Montar en carroza se nos hizo incómodo e irresponsable y no nos daba el sueldo para cambiar ruedas de madera. Y los corceles blancos los vendimos porque la hipoteca del castillo nos ahogaba. Dejé de vestir con zapatitos de cristal porque me dañaban los pies y a ti te molestaba el ruido que hacían al caminar.


Y colorín colorado ... este cuento se ha acabado


lunes, 3 de noviembre de 2008

LA FUERZA DE LA COSTUMBRE


La fuerza de la costumbre es lo que me hace levantarme cada mañana y buscarte en tu lado de la cama esperando encontrar tu cuerpo a mi lado.

La fuerza de la costumbre es lo que me impulsa a encontrarte en cada rincón de la casa, desayunando en la cocina tomando un "cola-cao" o quizás tumbado en el sofá ... en tu rinconcito del salón.

La fuerza de la costumbre es lo que me hace susurrar cada noche, antes de dejarme llevar por el sueño un "te quiero amor mio", con la simple esperanza de que dónde quiera que te encuentres sepas que pienso en ti cada día y que mi amor no se ha marchado con el viento.

La fuerza de la costumbre es lo que me hace reivindicar nuestro amor y nuestro compromiso en cada gesto del día, en la oscuridad de cada noche y en el frío invierno en el que vivo inmersa desde el día en que te marchaste.

La fuerza de la costumbre es lo que me hace seguir haciendo las mismas cosas, tal vez con el ansiado deseo de que todo vuelva a su punto de partida.

La fuerza de la costumbre es lo que tira de mi cuerpo y de mi alma, para seguir respirando aún cuando mi cabeza me dice "deja de hacerlo, no insistas más".

La fuerza de la costumbre es lo que me invita a reír de nuevo, pensando que cuanto más alto sonría tu me escucharás desde tu descanso eterno.

La fuerza de la costumbre es lo que hace que gire mi cara cuando camino por la playa, mirando a cada poco las huellas que aparecen en la arena, con la creencia de que esta vez también las tuyas aparecerán junto a las mías.

Y sabes? aún cuando me muevo y vivo y respiro por la fuerza de la costumbre... no me acostumbro a vivir sin ti.

domingo, 2 de noviembre de 2008

EL VUELO DE LOS CISNES

Paseo de madrugada por los caminos que un día mi espíritu recorrió casi a ciegas. Segura de haber visto este paisaje hace tiempo, quizás en otra vida, descalzo mis pies y camino despacio, sintiendo la almohada de musgo que alfombra todo a mi paso. Respiro el aire cargado de perfumes de eucalipto mientras el viento mece mi pelo a su antojo.

Te busco en la espesura del bosque, porque sé que no te has ido. La última vez que te vi, fue en aquel sitio. Vuelvo a tu encuentro, sabiendo que estarás esperándome. No te irías sin mi, es un pacto no escrito que los dos hemos firmado. Aparto de mi las ramas que encuentro en el camino, me rozan la cara. Siento la humedad entre mis dedos y mi piel se eriza a cada paso.

Estás cerca... te siento. Oigo tu respiración en la inmensidad de aquel sitio. Siento tu fuerza que me llama, y yo acelero mis pasos. Por fin te veo, sentado entre dos árboles centenarios, me recibes con una sonrisa en los labios y una palabra muda que no llego a entender. Bailo contigo, moviendo mis brazos, siguiendo tu ritmo y mis manos se convierten en caracolas. Ascendemos a las copas de los árboles y observamos el vuelo de los cisnes blancos.

Me hablas de la vida, del amor y de la muerte con tanta naturalidad... porque así de natural es todo en el universo. Me hablas de la ley de la simplicidad, como la ley más arraigada en los diferentes mundos. Todo es inmensamente simple, pero nosotros nos empeñamos en complicarlo todo. Me hablas del amor, como la máxima expresión de la vida... la fuerza que nos mueve y que mueve el mundo. De dar y recibir, de la irracionalidad del hombre y de que todo en esta vida termina pasando factura.

Y me hablas de aprender y de evolucionar, del instinto del hombre y de que su fortaleza está en el poder de la expresión y sus actitudes ante la vida. Y me hablas de la muerte, como el último paso hacia el otro lado de la vida, donde nos esperan aquellas almas con las que estamos unidas para la eternidad. Yo me apoyo en tu brazo mientras miro al cielo. Te escucho durante horas y para mi apenas han pasado unos minutos. Quisiera quedarme contigo más tiempo ... pero tienes que marcharte de nuevo para enseñar a volar a los cisnes. Te despides de mi, sólo con un gesto y me dejas la promesa de un nuevo encuentro. "Búscame entre los árboles del camino... ya sabes donde encontrarme"... regreso sobre mis pasos, el alba ha tocado a mi puerta y yo desciendo despacio sobre mi cama, aún con tu voz resonando en el silencio.

lunes, 20 de octubre de 2008

EL EXPRESO DE MEDIANOCHE




Llego a casa después de estar dos días fuera de ella. Tiro las bolsas en mitad del pasillo y me voy desprendiendo de la ropa que me oprime. Me doy una ducha de agua caliente mientras la cena termina de calentarse en el microondas. Vestida con el albornoz, enciendo una vela blanca en el rincón donde se iluminan mis recuerdos. Apago las luces de casa y me reclino en el sofá del salón. De fondo las notas de "Café Tacuba". Mi respiración se va relajando... cierro los ojos lentamente... una imagen me golpea incesante...



Unos ojos, unos hermosos ojos azules, de un azul tan perfecto que sólo con mirarlos duele. Vivos, enigmáticos, adivino a ver en ellos una realidad sensible y delicada, inmersos en la profundidad del vacío que les ahoga el alma. Nuestros caminos se han cruzado por un instante y ya no sé si volveré a verlos... quizás queden sumergidos en la distancia y su color se diluya para siempre en mi memoria. Pero por un breve instante, hicieron que mi pequeño y ajado corazón volviera a latir sutilmente. Sólo fue un instante, pero para mí, que la costumbre fue dejando paso a la apatía, significa mucho. Me arrebataron por un momento el caparazón de la rutina y me hicieron creer que todo era posible. Sólo por eso, quisiera que no se marchitaran de mi memoria...



No sé si los ojos azules se sumergieron en los míos y llegaron a vislumbrar todo lo que ellos custodian o quizás, estos pequeños detalles sólo puedan ser vistos por aquellos que no teman mirar más allá del muro. Probablemente han pasado por tu vida como pasa el expreso de medianoche... como cuando uno pierde el último tren hacia alguna parte. Un enigma más sin resolver...


« On ne voit bien qu'avec le cœur ; l'essentiel est invisible pour les yeux. »... El principito

jueves, 9 de octubre de 2008

DESATAME LA BOCA


Desde hace un tiempo, llevo madurando la idea de escribir en el blog algo relacionado con los últimos sentimientos encontrados en los que me encuentro sumergida. La necesidad de escribir se está haciendo palpable. La verdad es que tengo varios post´s en "borrador" y eso tiene dos lecturas claras:


  1. Si no están editados será porque creo que no reflejan fielmente lo que quiero expresar (frustrante por otro lado).

  2. Tengo ganas de empezar a "escupir" sin parar toda la mierda que llevo dentro... y creedme ... es mucha, pero hasta ahora me ha frenado un mal entendido sentimiento de "vergüenza".

He pasado del más absoluto desconsuelo, al que llevo como fiel compañero de viaje, a empezar a sentir la indignación, in crecendo, en sus más diversas facetas.


Y ya no puedo más, se terminó mi bendita paciencia, porque hasta aqui hemos llegado.


Y por favor, si alguien siente el deseo irrefrenable de psicoanalizar mis palabras, ruego se abstenga de tan entretenida hazaña, porque para empezar, estoy agotada precisamente de eso... del psicoanalisis barato y ponzoñoso al que una gran parte de la gente se dedica en su tiempo libre... y laboral. Gracias, pero no. A no ser que sepan mejor que yo como me siento, en cuyo caso yo guardo silencio y dejo que las lenguas pérfidas e hirientes tomen la palabra, previo "pago de su importe", o lo que viene siendo, "... yo también se jugar a eso del psicoanálisis, y me vas a escuchar, porque aqui cada uno tiene su propia tara y yo también puedo encontrartela". Me sigue sorprendiendo cuanta gente dice que "tenia que haber estudiado psicología... todo el mundo me lo dice porque se me da de miedo". Sí claro, lo que a mi me da miedo, y miedito de ese "que te cagas" es el hecho de que la gente confunda el ayudar a los demás a encontrar el camino de vuelta a la "normalidad" con el hecho de sacar los defectos y hundirte en la desdicha, que eso lo sabemos hacer todos... e incluso hay gente "profesional" del medio.


Y antes de comenzar con esta terapia individual, quisiera aclarar que mis palabras van dirigidas a todos aquellos/as miembros/as (que si lo dice la "señá" ministra será porque se "pué" decir) que estan fuera de mi anillo familiar (entiéndase por fam¡lia, a mi gente, con la que comparto consanguineidad y por supuesto, a mis amigos/as, que son tambien parte de mi familia... de la familia que se elige y no se impone).


Para empezar ¿cómo quieren que me sienta? si aún se nota que he pasado una mala noche o vengo con los ojos rojos de llorar... me piden que deje ya de sufrir. HOSTIA!!! es cierto, como no se me había ocurrido a mi solita, desde hoy me lo pido!!! que no se me olvide dejar de sufrir a partir de este momento... total!!! ya esa agua pasada no?. Sobre todo cuando todo esto lo sufro en el más absoluto de los silencios, porque es algo intimo y personal, intransferible, simplemente mio.


Si comienzo a sentir ilusión por hacer cosas nuevas, por comenzar nuevos proyectos, por conocer a gente nueva... no falta quien te apunta que "aún es demasiado pronto" ¿Perdón? ¿demasiado pronto para qué? por un lado se me está exigiendo que siga adelante, que no decaiga, que tengo que seguir viviendo. Pero cuando precisamente eso es lo que intentas hacer, es cuando por obra y gracia de no se que espiritu santo tengo que volver a mi luto espiritual y reflexionar sobre todo lo que me está pasando, pero eso sí, sentadita en el sofá rodeada de la insufrible miseria humana. Llevo casi dos años reflexionando en buena compañia de mi maravillosa familia, de mis amigos y, por supuesto, en la compañia de mi misma, que quieras que no... me soy de gran ayuda, más que nada porque soy la que mejor se conoce... doy fé (como el notario).


Asi que pongánse de acuerdo o mejor, dejénme a mi que sea yo la que decida... porque a diario tomo multitud de decisiones y lo hago yo solita... a veces me equivoco y a veces acierto, pero lástima!! sea cual sea el resultado sólo me afecta a mi y no a sus vidas.


Pónganse a la cola de la "repartición de madurez" y "la aceptación de uno mismo" a ver si les "cae" algo con suerte. Mientras tanto... olvidense de mi, que seguro hay gente dispuesta a dejarse psicoanalizar... y ¡¡gratis!!.


Besitos sonoros... ah!! por cierto, para aquellos que sean mas lentos, a esta última frase la podemos encuadrar dentro del género de la HIPOCRESIA.