Aunque hubiera recorrido todos los caminos, cruzado montañas y valles desde Oriente hasta Occidente, si no he descubierto la libertad de ser yo mismo, no he llegado a ningún sitio.
Aunque hubiera compartido todos mis bienes con gentes de otra lengua y cultura, hecho amistad con peregrinos de mil senderos o compartido albergue con santos y príncipes, si no soy capaz de perdonar mañana a mi vecino, no he llegado a ningún sitio.
Aunque hubiera cargado mi mochila de principio a fin y esperado por cada peregrino necesitado de ánimo, o cedido mi cama a quien llegó después, y regalado mi botellín de agua a cambio de nada, si de regreso a mi casa y mi trabajo no soy capaz de crear fraternidad y poner alegría, paz y unidad, no he llegado a ningún sitio.
Aunque hubiera tenido comida y agua cada día, y disfrutando de techo y ducha todas las noches, o hubiera sido bien atendido de mis heridas, si no he descubierto en todo ello el amor , no he llegado a ningún sitio.
Si a partir de hoy no sigo caminando en tus caminos, buscando y viviendo según lo aprendido; si a partir de hoy no veo en cada persona, amigo y enemigo, un compañero de camino; no he llegado a ningún sitio.
