
Desde hace poco más de un año y medio la vida cambio drásticamente para mi y para los mios. La vida tornó de color, se oscureció y dejó mis ojos sin luz, porque se fué la luz de mis ojos, la que me daba razón para seguir adelante. Se marchó mi compañero, mi amigo, mi vida, mi sol. Y sin él, nos hemos quedado sumidos en el más profundo dolor. Se ha marchado un gran hombre, un maravilloso ser humano que hacia que cada día la vida cobrase sentido. Nos quitaron nuestra estrella, nos quitaron su calor, nos quitaron su presencia física. Ya no está aqui, dejó de respirar, dejó de sentir, dejó de vivir... al menos a este lado de la vida.
Su muerte nos sorprendió a todos, como un mazazo directo al pecho, como un tornado que todo lo destruye a su paso. Ya nada ha sido igual desde aquel día, algo se nos marchó con él, se nos fué en silencio, sin un sólo gesto, ni una palabra. Se marchó, se fúe para siempre.
No he dejado de pensar en él, le llevo siempre conmigo en mi corazón, en cada momento del día siento que está dentro de mi, como si se hubiese anidado en mi pecho, como si fuese un ave que descansa en mi regazo. Mi niño lindo, para ti van estas palabras que espero escuches alguna vez de mi boca... TE QUIERO AMOR MIO, ESPERAME.
No hay comentarios:
Publicar un comentario